Saltar al contenido

Por qué el salmón es rosa y de qué depende su color

Respuesta rápida

El color típico del salmón procede de pigmentos carotenoides que el pez obtiene mediante la alimentación. La especie y la cantidad de pigmento disponible determinan gran parte del tono final.

El salmón es rosa porque en su músculo se acumulan pigmentos carotenoides rojizos y anaranjados procedentes de la dieta, sobre todo astaxantina. A diferencia de muchas carnes rojas, el color característico del salmón no se explica principalmente por una gran cantidad de mioglobina. El pez depende de los pigmentos que ingiere.

Por eso hay salmones rosa pálido, naranjas y casi rojos. La especie, el tipo de alimento, la cantidad de carotenoides, el metabolismo y las condiciones de cría influyen en el tono que acaba viendo el consumidor.

El salmón salvaje recibe carotenoides a través de la cadena alimentaria

La astaxantina aparece en niveles bajos de la cadena acuática y se concentra en organismos como el kril y otros crustáceos. Un salmón salvaje puede comer esos organismos directamente o consumir peces que ya han ingerido fuentes pigmentadas. Después absorbe los carotenoides y deposita parte de ellos en el músculo.

NOAA señala que carotenoides como astaxantina y cantaxantina son responsables del color característico de la carne. El pez no necesita comer algo que parezca rojo de forma literal; necesita moléculas pigmentarias que su sistema digestivo pueda absorber y transportar.

Cada especie tiene dieta y fisiología diferentes. El salmón rosado, por ejemplo, presenta una carne bastante más pálida que otros salmones, mientras el sockeye puede alcanzar tonos rojo-anaranjados muy intensos.

El salmón de acuicultura también obtiene la astaxantina de la comida

El salmón atlántico criado no sigue la misma cadena alimentaria que un pez salvaje, por lo que el pienso formulado incorpora carotenoides. NOAA explica que puede añadirse astaxantina natural o sintética equivalente al pigmento que el salmón obtiene en libertad. Describirlo como una inyección de tinte es incorrecto: el pigmento se aporta en el alimento y el animal lo absorbe al digerirlo.

La alimentación permite controlar mejor la cantidad disponible, pero el color sigue dependiendo de la absorción y la biología del pez. No basta con añadir un colorante para pintar el músculo desde fuera. La molécula debe ingerirse, atravesar el sistema digestivo, circular y quedar retenida en los tejidos.

Los piensos han cambiado con el tiempo al reducirse o sustituirse algunos ingredientes marinos. La suplementación con pigmentos mantiene el color esperado cuando otras materias primas aportan menos astaxantina de forma natural.

Un tono más intenso no mide directamente frescura ni omega-3

Un filete más naranja no es automáticamente más fresco, seguro o nutritivo que uno más pálido. El color refleja sobre todo el depósito de carotenoides. El contenido de omega-3 depende de la especie, la dieta y el perfil de grasas mediante mecanismos diferentes.

La frescura se evalúa mejor con la cadena de frío, olor, textura, estado del envase y pautas de seguridad. El color también cambia con congelación, almacenamiento y cocinado porque los pigmentos y proteínas reaccionan a luz, oxígeno y calor.

Tampoco es fiable identificar únicamente por el color si el salmón es salvaje o de acuicultura. Hay tendencias típicas, pero existe bastante solapamiento.

Por qué algunos salmones son casi rojos y otros rosa claro

La genética de la especie modifica la eficiencia con la que el pez absorbe y almacena pigmentos. La dieta decide cuánta astaxantina está disponible. La grasa y la estructura del músculo cambian cómo se refleja la luz. El resultado es un continuo de tonos y no un único color correcto.

Al cocinar, las proteínas musculares se vuelven más opacas y el filete suele parecer más claro. El pigmento sigue presente en buena medida, pero queda visualmente combinado con una matriz de proteína blanca y coagulada.

Congelar y descongelar también puede alterar la forma en que el filete refleja la luz porque los cristales de hielo y la pérdida de agua modifican el tejido. Durante el almacenamiento, la oxidación puede ir apagando los carotenoides. Por eso una misma pieza puede verse diferente cruda, descongelada y cocinada sin que haya cambiado de especie ni haya recibido un tinte. Incluso la iluminación del mostrador puede intensificar o apagar visualmente el naranja.

El color resulta más informativo cuando se interpreta junto con especie, origen y estado de conservación. Por sí solo es una herramienta muy pobre para ordenar frescura o valor nutricional.

Un salmón especialmente pálido no está estropeado solo por ese rasgo, y un naranja intenso tampoco garantiza calidad. Hay que valorar el producto completo.

El salmón es rosa porque almacena carotenoides de la dieta, especialmente astaxantina. El pez salvaje los recibe de la cadena alimentaria y el criado los recibe mediante piensos formulados; la especie y la fisiología determinan cuánto termina acumulándose en el músculo.

Fuentes