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Conceptos de nutrición

Qué son los carbohidratos y qué alimentos los contienen

Respuesta rápida

Los carbohidratos son una familia de nutrientes que incluye azúcares, almidones y fibra. Los azúcares y la mayor parte de los almidones se digieren hasta unidades pequeñas como la glucosa; muchas fibras y parte del almidón resistente llegan al intestino grueso sin digerirse por completo. Cereales, pan, arroz, pasta, patata, legumbres y fruta son fuentes importantes; la leche aporta lactosa, mientras que carne, pescado, huevos y aceites aportan muy pocos o prácticamente ninguno.

Decir que un alimento “tiene carbohidratos” puede significar cosas muy distintas. En un plátano predominan azúcares y almidón según su madurez; en las lentejas hay almidón y bastante fibra; en la leche el principal carbohidrato es la lactosa. Carbohidrato es una familia, no un ingrediente único.

Los tres grupos que aparecen una y otra vez

  • Azúcares: moléculas pequeñas como glucosa, fructosa, sacarosa y lactosa.
  • Almidones: cadenas de glucosa que abundan en cereales, tubérculos y legumbres.
  • Fibra: carbohidratos no digeribles o parcialmente digeribles que llegan en gran medida al intestino grueso.

EFSA distingue de forma útil entre carbohidratos glucémicos —los que se digieren y absorben en el intestino delgado— y carbohidratos no digeribles, entre los que se incluyen distintas fibras y almidón resistente.

Qué alimentos aportan más carbohidratos en una cantidad normal

Las cifras cambian con la variedad y la cocción, pero estos valores aproximados por 100 g muestran la escala:

Alimento Carbohidratos aprox.
Arroz blanco cocido ~28 g
Pasta cocida ~30 g
Plátano ~23 g
Patata cocida ~17–20 g
Lentejas cocidas ~20 g
Leche de vaca ~5 g
Pechuga de pollo sin empanar ~0 g
Aceite de oliva 0 g

Comparar por 100 g tiene límites: 100 g de arroz cocido es una porción relativamente pequeña, mientras que 100 g de leche son apenas 100 ml. Aun así, deja claro qué familias concentran carbohidratos y cuáles prácticamente no los aportan.

Cereales, tubérculos y legumbres: sobre todo almidón

Pan, arroz, pasta, avena, maíz, patata y boniato almacenan gran parte de sus carbohidratos como almidón. Las legumbres también contienen bastante almidón, pero se distinguen porque aportan simultáneamente cantidades relevantes de fibra y proteína.

Que dos alimentos aporten una cantidad parecida de carbohidratos no significa que tengan el mismo perfil. Unos pueden llevar más fibra, proteína, grasa o micronutrientes que otros.

Fruta y lácteos también cuentan

La fruta contiene azúcares naturales y, según la especie y la madurez, también almidón. Una banana madura ronda 23 g de carbohidratos por 100 g, mientras que fresas suelen estar cerca de 8 g. La diferencia no convierte automáticamente una fruta en mejor que otra; cambia la concentración de carbohidratos por peso.

La leche aporta alrededor de 5 g de carbohidratos por 100 ml, principalmente lactosa. Un yogur natural conserva lactosa en cantidades variables; los yogures azucarados pueden sumar además azúcar añadido.

Carne, pescado, huevos y aceites contienen muy poco

Una pieza de carne o pescado sin rebozar, un huevo o un aceite contienen cantidades nulas o muy pequeñas de carbohidratos. Eso cambia en productos preparados: un empanado, una salsa azucarada, una albóndiga con pan o un lácteo endulzado pueden añadirlos.

Qué hace el cuerpo con ellos

Los azúcares y la mayoría de los almidones terminan descompuestos en unidades absorbibles, entre ellas glucosa. La glucosa puede utilizarse como energía y almacenarse en forma de glucógeno en hígado y músculo. La fibra y el almidón resistente siguen otra ruta en mayor medida: llegan al colon y parte puede fermentarse.

La pregunta útil no es solo “¿tiene carbohidratos?”

También importa de qué alimento proceden, cuánta fibra los acompaña, cuánto se ha refinado el alimento y qué cantidad se come. Una ración de lentejas, una pieza de fruta y un refresco pueden contener carbohidratos, pero no son nutricionalmente intercambiables.

La ración cambia mucho la cifra final. Cien gramos de pasta cocida aportan alrededor de 30 g de carbohidratos, pero un plato de 250 g se acerca a 75 g antes de contar salsa o pan. Una fruta puede aportar menos por 100 g y, al mismo tiempo, consumirse en una cantidad distinta. Por eso las tablas sirven para comparar concentración; para entender una comida hay que traducirlas al peso que realmente llega al plato.

También es útil separar “carbohidrato” de “azúcar”. El arroz, la avena o una patata contienen muchos carbohidratos sin que la mayor parte sean azúcares simples. A la inversa, una bebida azucarada puede aportar casi todos sus carbohidratos como azúcar y prácticamente nada de fibra. Mirar solo el total puede ocultar diferencias importantes en estructura y acompañamiento nutricional.

El grado de procesamiento modifica el alimento sin cambiar necesariamente la familia química de sus carbohidratos. Un grano entero y una harina refinada pueden contener almidón, pero el primero conserva más estructura y, normalmente, más fibra. Elegir fuentes variadas —cereales integrales, legumbres, tubérculos, fruta, verduras y lácteos cuando se consumen— permite obtener carbohidratos dentro de alimentos que también aportan otros nutrientes.

Fuentes