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Por qué algunas patatas se vuelven dulces al almacenarlas

Respuesta rápida

Algunas patatas se vuelven más dulces porque el almacenamiento frío favorece la acumulación de azúcares reductores, sobre todo glucosa y fructosa, a partir de sus reservas de carbohidratos. Es el llamado endulzamiento inducido por frío. Además del sabor, esos azúcares hacen que la patata se dore más rápido al freír y pueden aumentar la formación de acrilamida.

Una patata guardada durante semanas puede saber más dulce aunque nadie le haya añadido azúcar. El cambio ocurre dentro del tubérculo: a baja temperatura, algunas variedades acumulan glucosa y fructosa.

Qué es el endulzamiento inducido por frío

La patata almacena gran parte de sus carbohidratos en forma de almidón. Durante el almacenamiento ese almidón y la sacarosa participan en rutas metabólicas que pueden acabar aumentando los azúcares reductores, especialmente glucosa y fructosa.

Cuando la temperatura baja mucho, este fenómeno puede intensificarse. En ciencia poscosecha se conoce como cold-induced sweetening o endulzamiento inducido por frío.

No todas las variedades responden igual

La respuesta es muy dependiente de la variedad. Estudios a 4 °C muestran que unas patatas acumulan muchos más azúcares reductores que otras. Por eso las variedades destinadas a chips o patatas fritas se seleccionan también por su resistencia a este problema.

Por qué importa al freír

La glucosa y la fructosa reaccionan con aminoácidos durante la fritura mediante reacciones de Maillard. El resultado es un color más oscuro y un sabor que puede volverse demasiado tostado o amargo.

También importa por la acrilamida. La FDA explica que este compuesto se forma principalmente en alimentos vegetales ricos en carbohidratos sometidos a temperaturas altas, y que una mayor cantidad de azúcares reductores en patata favorece su formación.

¿La nevera es entonces mala para todas las patatas?

Para patatas que vas a freír o asar a alta temperatura, un frío doméstico intenso puede ser contraproducente por el aumento de azúcares. La recomendación habitual es guardarlas en un lugar oscuro, ventilado y fresco, pero no excesivamente frío.

En almacenamiento comercial se utilizan temperaturas y estrategias ajustadas a cada variedad, porque también hay que controlar brotación y enfermedades.

¿Se puede revertir?

En algunas variedades, mantener las patatas durante un tiempo a una temperatura algo mayor puede reducir parte de los azúcares acumulados; este proceso se llama reacondicionamiento. No siempre funciona igual y depende de la variedad y del tiempo de almacenamiento.

Qué hacer si las patatas ya han adquirido sabor dulce

El dulzor por almacenamiento en frío afecta sobre todo a la calidad y se vuelve especialmente visible cuando la patata se cocina a temperaturas altas. Si una patata está firme, sana y solo tiene un sabor algo más dulce, puede funcionar bien hervida, al vapor o en puré, donde no se busca un dorado intenso. En frituras o asados fuertes, en cambio, los azúcares reductores favorecen que la superficie oscurezca demasiado rápido y llegue a amargar antes de que el interior tenga la textura deseada.

Para freír, una pequeña prueba puede ahorrar una tanda completa. Si unas pocas piezas se vuelven muy oscuras a la temperatura habitual, suele ser mejor reservar esas patatas para otra preparación y utilizar un lote distinto para patatas fritas. La industria controla cuidadosamente variedad y temperatura de almacenamiento precisamente porque el contenido de azúcares condiciona mucho el color final.

No hay que confundir este fenómeno con el reverdecimiento o la germinación. El color verde aparece por exposición a la luz y puede ir acompañado de un aumento de glicoalcaloides, sobre todo cerca de la piel y de los brotes. Una patata dulce por frío puede no estar verde, y una patata verde puede no saber dulce. Son problemas distintos y requieren valoraciones diferentes.

En casa, si las patatas se destinan a freír, conviene guardarlas en un lugar oscuro, ventilado y fresco, pero no tan frío como una nevera doméstica. Las bolsas completamente cerradas pueden retener humedad y favorecer deterioro. Comprar cantidades que se consuman en un plazo razonable suele ser más sencillo que intentar mantener durante meses unas condiciones de almacén profesional.

El reacondicionamiento tampoco es una solución doméstica perfecta. Mantener durante un tiempo a temperatura algo más alta unas patatas que han pasado frío puede reducir parte de los azúcares en algunas variedades, pero la respuesta es irregular y también puede favorecer la germinación. En casa no se puede medir fácilmente el contenido de azúcares, así que suele ser mejor prevenir el frío excesivo y reservar las patatas sospechosamente dulces para preparaciones menos intensas. Si además están verdes, muy germinadas, blandas o podridas, esos problemas deben valorarse por separado; templarlas no corrige todos los defectos de almacenamiento.

La señal práctica

Si unas patatas almacenadas saben inusualmente dulces y se oscurecen muy rápido al freír, probablemente han acumulado azúcares reductores. Para fritura, conviene elegir patatas bien almacenadas y evitar temperaturas domésticas demasiado bajas durante periodos prolongados.

Fuentes