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Tahini: qué es y qué aporta nutricionalmente

Respuesta rápida

El tahini es una pasta obtenida al triturar semillas de sésamo. Es muy concentrado: la referencia USDA usada aquí aporta 697 kcal, 19,7 g de proteína, 62,4 g de grasa y 8,4 g de fibra por 100 g. En una porción de 30 g son unas 209 kcal, 5,9 g de proteína, 18,7 g de grasa y 2,5 g de fibra. Su contenido mineral depende mucho del tipo de sésamo y de si conserva la cáscara.

El tahini puede parecer una salsa, pero nutricionalmente se parece más a una crema de semillas: es sésamo triturado y, por tanto, concentra grasa, energía, proteína y minerales en poco volumen.

Qué es exactamente

Se obtiene triturando semillas de sésamo hasta que sus propios aceites forman una pasta fluida. Algunos productos llevan únicamente sésamo; otros pueden añadir sal u otros ingredientes. También cambia si las semillas están peladas, sin pelar, crudas o tostadas.

Qué aporta una cantidad real

La referencia USDA de crema de sésamo analizada contiene por 100 g unas 697 kcal, 19,7 g de proteína, 62,4 g de grasa, 14,2 g de hidratos y 8,4 g de fibra.

Nutriente Por 100 g Por 30 g
Energía 697 kcal ~209 kcal
Proteína 19,7 g ~5,9 g
Grasa 62,4 g ~18,7 g
Fibra 8,4 g ~2,5 g
Magnesio 357 mg ~107 mg
Hierro 7,0 mg ~2,1 mg

Una cucharada generosa o dos pueden aportar nutrientes útiles, pero también más de 200 kcal si se llega a 30 g. Eso no lo convierte en un alimento que haya que evitar; simplemente conviene contarlo como parte sustancial de una salsa o comida.

Por qué su calcio puede sorprender

El mismo análisis aporta unos 116 mg de calcio/100 g, mucho menos que los 975 mg de una referencia de sésamo entero seco. La causa principal es que el contenido de calcio cambia enormemente según la presencia de la cubierta y el tipo de sésamo empleado.

Por eso no es fiable afirmar que todo tahini contiene casi 1.000 mg de calcio/100 g. Algunas marcas pueden aportar bastante más que otras.

La grasa es sobre todo insaturada

La grasa es el componente principal, pero la mayor parte corresponde a ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. Es precisamente esa abundancia de aceite natural la que permite que el sésamo se transforme en una crema sin necesidad de añadir mucha agua.

Cómo encaja en una comida

El tahini puede dar cuerpo a hummus, salsas de limón, aderezos o tostadas. Una ración pequeña aporta más proteína y minerales que una salsa basada solo en agua o verduras, pero sigue siendo un ingrediente energético.

La etiqueta más útil es sencilla: mira ingredientes, gramos por ración y, si te interesa especialmente el calcio o el sodio, comprueba esos valores en el producto concreto.

Tahini pelado, integral, con sal o recién abierto: no todos los tarros son iguales

El tahini parece muy simple —semillas de sésamo molidas—, pero el procesado cambia el sabor y parte del perfil nutricional. El tahini elaborado con sésamo pelado suele ser más claro, suave y cremoso. El tahini integral conserva la cubierta de la semilla, puede resultar más amargo y a menudo aporta más fibra y minerales como calcio. La diferencia exacta depende de la variedad de sésamo y del método de elaboración, así que una cifra de calcio tomada de una base de datos no describe necesariamente todos los productos del supermercado.

La sal es otra variable. Algunos tarros contienen únicamente sésamo y otros añaden sal o aceite, por lo que la lista de ingredientes aclara rápidamente qué estás comprando. También es normal que el aceite natural se separe y suba a la superficie; no es una señal de deterioro. Remover bien devuelve una textura homogénea. Como el tahini contiene mucha grasa insaturada, conviene mantener el recipiente bien cerrado y protegido de calor y luz para frenar sabores rancios. Refrigerarlo después de abrir puede alargar su frescura, aunque la pasta se vuelve más espesa.

En la práctica, la ración importa más que perseguir una cifra perfecta. Una o dos cucharadas aportan bastante sabor, grasa y minerales sin necesidad de usar grandes cantidades. Diluirlo con limón y agua para una salsa, incorporarlo al hummus o extender una capa fina sobre pan con verduras son formas fáciles de utilizarlo. Si buscas específicamente calcio, compara la etiqueta del tarro concreto en lugar de asumir que cualquier tahini será equivalente a un lácteo o a una bebida enriquecida. Su valor está en el conjunto: sabor de sésamo, grasa mayoritariamente insaturada, algo de proteína y minerales en un ingrediente muy concentrado.

Si compras un tarro grande y lo utilizas muy despacio, también puedes congelar pequeñas porciones. Tras descongelar quizá necesite un buen removido para recuperar la textura, pero así evitas someter continuamente todo el envase a cambios de temperatura.

Fuentes