Ajo con manchas marrones o dientes blandos: cuándo tirarlo
Un ajo algo arrugado puede ser viejo sin estar podrido. Si el diente está muy blando o húmedo, presenta moho, manchas que penetran en la pulpa o un olor anormal, es mejor desecharlo.
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Un ajo algo arrugado puede ser viejo sin estar podrido. Si el diente está muy blando o húmedo, presenta moho, manchas que penetran en la pulpa o un olor anormal, es mejor desecharlo.
Capas acuosas o viscosas no son la textura normal de una cebolla. Si el interior está blando, mojado, se deshace o huele mal, conviene desecharla; una capa seca aislada es un escenario distinto.
El brote verde no vuelve tóxica a la cebolla. Si el bulbo sigue firme y sano, puede comerse y el brote también; úsala pronto porque la germinación consume reservas y la calidad del bulbo va disminuyendo.
Una capa marrón seca y bien delimitada puede retirarse si las demás están firmes. Si el negro es polvoriento o velloso, hay humedad, viscosidad, mal olor o varias capas afectadas, conviene desechar la cebolla.
La sequedad y la fibra suelen indicar edad, pérdida de agua o sobremaduración. Si la pulpa sigue limpia y sin moho, podredumbre ni mal olor, puede cocinarse, aunque el resultado será menos cremoso y dulce.
El amarillo suele indicar envejecimiento; la viscosidad indica degradación. Una rúcula algo amarilla pero seca puede cocinarse o usarse pronto, mientras que hojas pegajosas, acuosas o con mal olor deben desecharse.
Una lechuga viscosa ya no está simplemente marchita: el tejido se está degradando. Si hay hojas húmedas y resbaladizas, olor desagradable o podredumbre extendida, conviene desecharla.
Una zona superficial seca puede recortarse si debajo hay pulpa firme. Si la parte blanda es húmeda, hundida, con moho, olor anormal o se extiende hacia el interior, no conviene intentar salvar la calabaza.
Que las semillas germinen dentro de la calabaza es un fenómeno de madurez llamado viviparidad. No hace que la pulpa sea peligrosa por sí solo; valora firmeza, olor, podredumbre y sabor antes de usarla.
Un borde oscuro, seco y fino suele ser pardeamiento de la superficie cortada y puede recortarse. Si la zona está húmeda, viscosa, blanda, se extiende hacia dentro o huele mal, conviene desechar la col.
Puntos negros pequeños y secos en hojas firmes pueden ser un defecto fisiológico, no podredumbre. Si las manchas son húmedas, translúcidas, blandas, huelen mal o el tejido se deshace, conviene desechar las zonas afectadas o el repollo si está extendido.
La viscosidad no es solo pérdida de frescura: indica degradación del tejido. Si las espinacas están pegajosas, acuosas, con mal olor o con podredumbre extendida, desecha la bolsa en lugar de lavarlas para intentar recuperarlas.